¡Qué triste es despedirse de alguien a quien se quiere tener tan cerca de uno! ¡Qué difícil es aceptar simplemente que la vida es así y que no hay nada por hacer! ¡Qué difícil es dejar de ver y qué cosa tan complicada tratar de no añorar!
Me iré, sé que me iré, pero espero hacerlo sin daño y sólo con el dolor de tener que hacerlo. Mi mente está cansada de pensar tanto en lo que debo hacer y mi corazón a veces se rompe cuando me doy cuenta de que no hay marcha atrás, cuando me doy cuenta de lo que debo hacer y que lo que debo está muy lejos de lo que quiero.
jueves, 18 de abril de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
