En este momento, cuando mi calma y la tranquilidad de un día parcialmente apacible se ve amenazada por el bullicio y la compañía de gente que para mí es prácticamente desconocida e indiferente a mi propia vida (creo que a más de una persona le está pasando eso en este momento), trato de recordar cómo eran las antiguas navidades en mi vida, sobre todo trato de recordar lo que pensaba y sentía desde hace tres años aproximadamente hacía acá...
Si hago memoria de las navidades de hace diez, quince años, me encuentro con un paisaje oscuro, desolador y totalmente contrario al significado de esta festividad, de unos ocho años hacia el tiempo actual, mi vida ya tiene otro color, sin embargo, hoy siento el cúmulo de la carga de estas festividades, la verdad para ser sincera, debo confesar que quisiera vivir otro escenario de mi vida al que vivo actualmente, en esta fecha, quisiera estar en otros lugares, viviendo un escenario donde la alegría, la vida, la esperanza, la compañía realmente empaten conmigo, donde yo pueda estar alegre sin necesidad de fingir estarlo, donde yo pueda hablar porque quiero hacerlo, donde no sienta que tengo que sacrificar parte de mí para encajar en el ambiente... no, no quiero eso, tampoco quiero seguir sola, haciendo cosas insignificantes y que muchas veces no me gustan, no quiero seguir con el deseo de tener una velada realmente feliz, sentir que valió la pena esperar hasta la media noche, no por los regalos, no por las actividades, sino por que uno hace parte activa de la historia... hoy las cosas no serán así, como nunca lo han sido de un tiempo para acá.
Si pudiera decirle algo más que las pobres frases que le pude escribir, a la persona que ocupa gran parte de mis pensamientos cotidianos, que cautivó mi corazón de una manera especial, le diría que imagino cómo podría ser una Navidad a su lado, que me gustaría que en este momento no sienta la soledad que yo siento, no sólo por que él no está a mi lado, sino esa otra soledad que aunque uno sabe que hay muchos al lado es inevitable sentirse solo, le diría que cada día sueño con estar cada día de mi vida (no sólo en Navidad) a su lado, que aunque sé que no es posible, no por eso no dejo de pensarlo, que aunque nuestro amor sea imposible, no por eso dejo de amarlo.
martes, 24 de diciembre de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
