La mañana era algo fría, sin embargo el cielo estaba despejado, lo cual daba una sensación cálida al ambiente.
Ella caminaba con un aire algo triunfante, sin que se diera cuenta una sonrisa bastante profunda se dibujó en sus labios. En su mente pasaban muchas cosas, pero una era más enfatica que las demás: era capaz de reconocer que había evolucionado.
Por fin, después de muchos años había logrado entender el secreto para sentirse más allá de feliz, aceptada y ese día se dio cuenta que después de una larga guerra por fin había logrado ser aceptada por la persona más difícil en su vida: ella misma. Lo demas perdía importancia.
Sus pasos se volvían más confiados al reconocer dicho suceso, al analizarlo con más profundidad y al analizar sus consecuencias. Su corazón se ensanchaba de alegría al ver la multitud de puertas que se empezaban a abrir de ahora en adelante. Desde ese momento sabía que empezaría a vivir una nueva vida.
Dejó de ser una chica transparente y se volvió una persona brillante, dejó de andar en la nube espesa y contaminante de una vida sin propósito alguno y empezó a andar conforme sus pasos. Dejó de lado las opiniones de los otros y empezó a construir una vida propia, con sus propios conceptos, sus propias reglas y por supuesto, sus propios errores. Sus pasos se volvieron firmes pero a la vez más ligeros y alegres. El mundo adquirió colores más vivos y la vida empezó a tener más importancia, ¿por qué? Porque empezó a ser su propia vida.
Una chica con defectos empezó a reconocer que si alguien más en el mundo la amaba tal como era ella, ese alguien sería su 'alma gemela', una chica poco convencional reconoció que si alguien más en el mundo era capaz de aceptarla tal y como ella se aceptaba, ese alguien sería un tesoro que debía conservar, más no retener. Una chica con defectos y poco convencional se pregunta a veces si ese alguien más en el mundo existe y aunque hasta para ella misma parece imposible, la respuesta es sí.
miércoles, 27 de mayo de 2015
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