Recuerdo que antes quería saberlo todo, quería buscar, indagar y jugar al espionaje, poder hackear, poder ingresar hasta lo más profundo del conocimiento, abrir la caja de Pandora sin importar las consecuencias. Creo que todos queremos eso, muchas veces muchos lo quieren hacer siempre, muchos encuentran la llave para poder mirar más allá de lo que está permitido. Yo también lo quise un día, porque pensé particularmente que el saber todo, hasta lo que no debía saber, me haría libre. Sin embargo, a golpes, a duros golpes he descubierto que hay cosas que definitivamente uno no debería saber, es cuestión de bienestar emocional ... y físico, en algunos casos. Por eso, mi lema frente a este tema es (sólo para estos casos ... ¡bendita sea la ignorancia!)...
... pero la ignorancia es atrevida y a veces habla al oído y lo invita a uno a volver a entrar a esos espacios que uno ya sabe deben estar cerrados y aunque uno tenga la llave, es preferible, por el bienestar emocional (antes mencionado), no abrirlos. Y si uno ignora la voz tentadora de la ignorancia, surge en forma de pensamiento, un pensamiento fuerte e incluso que se disfraza de objetivo para aparentemente salir de la ignorancia ...
Entre más uno busca y busca y "conoce", más quiere saber y entre más quiere saber, más hondo uno caerá y entre más hondo uno cae, más dolor produce la caída... y tristemente quedan más asuntos por saber y todo esto se vuelve un círculo vicioso que no conduce a ningún lado bueno.
Yo he ignorado hasta el momento aquellos pensamientos que me están tratando de llevar a otro nivel y me retan. La verdad creo que mi deseo es cerrar la puerta final, la puerta grande y dejarla atrás y seguir mi camino. No quiero conocer más (frente a esa situación) porque entre más conozco, más agentes extraños entran a mi vida, agentes extraños y desagradables, a los que no quiero y que no tienen por qué diantres estar en mi vida.
lunes, 8 de julio de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
