lunes, 19 de julio de 2021

Hola de nuevo...

Hola querida soledad:

Una vez más haciendo el intento de llegar a alguien por acá.


Hoy el día prometía, prometía realmente, todo empezó con unas piezas del libro No. 1 del Clave bien temperado de Bach... todo prometía que iba a estar armónico y bien.

Entre algunas de las cosas que hice, leí cosas, almorcé, seguí leyendo, estuve activa en clase hasta que plop... todo se derrumbó y en este momento mi mente es un cúmulo de pensamientos a mil por hora. Y en momentos como estos me doy cuenta porqué no confío en quien se supone que debería confiar, me doy cuenta porqué me gusta resolver mis problemas sola y no pedir ayuda. Ahora siento que estoy firmando contrato con el diablo y lo más triste de todo es que en este preciso momento no tengo otra salida... y esta situación va a llevar mucho tiempo y mucha paciencia.

Lo recordaré, así como le digo a mucha gente "hay que tener paciencia", eso tendré que repetírmelo constantemente...

Bach es un rock star!

domingo, 10 de julio de 2016

Sim city

Cuando despertó, el hombre estaba parado en medio del caos. Mirara hacia donde mirara sólo había destrucción, la ciudad estaba literalmente en llamas, había fuego, polvo y sangre entre otras cosas. Los gritos de la gente llegaban de manera sorda. Su visión estaba nublada. Un cielo entre azul y naranja oscurecía los edificios que desprendían humo, un entorno grisáceo terminaba de adornar aquel escenario que para aquel hombre era taciturno.

Sus pies caminaban hacía las oscuras calles con edificios cubiertos de hollín, su mente estaba vacía, su mirada inexpresiva... sin voz y como un autómata caminaba hacía la oscuridad de aquellas calles tenebrosas, aquellas calles inundadas de muerte y desolación, sin embargo a ese hombre no le importaba.

Llegó a un callejón sin salida, se detuvo allí y se quedó un tiempo (no se sabe si fueron horas, minutos o segundos) inmóvil frente a la pared ... Durante este trayecto no había cerrado sus ojos ni siquiera para parpadear, sin embargo, en ese momento, una voz, en lo más recóndito de su mente le sugirió parpadear y así lo hizo... luego de ese pequeño parpadeo su cerebro pareció activarse... los ruidos dejaron de ser sordos y llegaron con toda claridad, su visión dejó de ser difusa, sintió la saliva en su boca, la resequedad de su piel y ardor en los ojos debido al humo ocasionado por el colosal incendio.

A su mente llegaron pronto los recuerdos, ¿qué ocasionó la destrucción de la ciudad? ¿cómo ocurrió? y ¿porqué estoy vivo?..

El hombre recordó la pequeña cerilla que tenía guardada. El hombre se dio cuenta que quien creó la ciudad, sus habitantes y todo lo demás que había en ella, fue quien decidió su destino... encendió la cerilla y la puso dentro de la caja de zapatos donde estaba su más preciada creación.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Soy muy soñadora

Y cómo me gustaría poder transmitir tantos sueños a través de la palabra. A veces las palabras quedan cortas frente a la dimensión de todo lo que sueño.

El mundo de los sueños a veces me ha mantenido a salvo de la realidad no tan real en la que se desenvuelve la vida.

A veces mientras el mundo parece desmoronarse ante uno, es bueno soñar escuchando un hermoso nocturno de Chopin que lo haga pensar a uno en la posibilidad del amor, de lo bello, los colores... en fin, la vida en otra dimensión; para así poder sobrevivir un día más de realidad.

Porque a veces lo bueno de la realidad es no hacer parte de ella...

lunes, 21 de diciembre de 2015

Segundo...

Estoy tratando de pensar, si estuvieras frente a mí qué te diría. Tal vez tengo la esperanza que fluyan palabras hermosas que formen bellas y ordenadas frases... pero sé cómo soy, hasta mis propios pensamientos me dicen que tengo ideas coherentes, pero algo desordenadas ...

Pero pienso, si estuvieras en este instante frente a mí, creo que me gustaría mirarte a los ojos y hacer algo que me encanta hacer, coger tu cara con las dos manos y acariciarla. Te besaría y te rodearía con mis brazos, me acercaría mucho a ti buscando quedarme fundida contigo, te abrazaría y disfrutaría el ser rodeada por tus brazos. Te miraría incansablemente y disfrutaría ver tu sonrisa, ver el brillo de tus ojos, explorar cada parte de tu expresión. Me gustaría escuchar tus suspiros, tu respiración, la tonalidad de tu voz. Me gustaría acariciar tus manos y besarte, besarte la cantidad de veces que pudiera hacerlo.

Me gustaría sentir cómo el mundo parece acallarse y tranquilizarse mientras estamos los dos. Me gustaría sentir cómo el aire se hace más cálido pero a la vez más liviano cuando estamos juntos, cómo el tiempo pareciera como detenerse, cómo la mente queda en blanco, cómo sólo existe ese espacio y ese tiempo entre los dos, es algo inexplicable y hermoso.

Me gustaría estar rodeando con mis brazos tu cuello y saber que tengo una sonrisa que no tengo con nadie más, ver tu cara, tocar tu cara con mis manos y volverte a besar. Sentirte cerca de mí, sentirme rodeada, abarcada por tus brazos, abrazarte, acercarme a ti, escucharte, escuchar tu respiración, escuchar tu voz, escuchar algo que me habla de ti sin palabras...

lunes, 19 de octubre de 2015

Perdiendo la fe

En tiempos difíciles es difícil mantener la fe al nivel que uno la mantiene en momentos de grandes logros y alegrías.

Así uno pregone que el mundo es una lindura, que no hay nada mejor como la vida; en tiempos difíciles es difícil mantener la sonrisa y el mensaje positivo a los hombres.

En tiempos difíciles la creatividad se vuelve algo casi imposible de cultivar. Las ideas se esconden en lo más recóndito del alma y se niegan a salir. Lo visualizo así, las ideas están bajo una manta calientita en un día lluvioso, miran por la ventana y dicen "no gracias, mejor me quedo aquí"

En tiempos difíciles uno cree que la soledad es la mejor compañía, cuando es mejor estar acompañado. En tiempos difíciles es más fácil traer el enojo, la mala palabra, la maldición. En tiempos difíciles nuestra dificultad parece la mayor, el problema es insoluble.

Sin embargo, en tiempos difíciles es cuando hay que mirar alrededor y es cuando uno mira que hay otros seres en condiciones inferiores. En tiempos difíciles es difícil ser agradecido y disfrutar la vida que se tiene; cuando hay otros que no tienen razón para vivir.

lunes, 29 de junio de 2015

La escalera de espiral

Para mí la vida tiene dos formas de vivirla: una de ellas es que algunas veces, uno es quien construye su destino y otras veces, la vida es como una gran ola que lo lleva a uno por donde uno debe andar.

Hace muchos años atrás, yo estaba en la cocina de la casa, con un cuchillo en la mano y me lo coloqué en la muñeca, quería terminar con todo. Nada en la vida tenía sentido... pero "algo" y yo sé que ese "algo" fue Dios no permitió que lo hiciera. Porque yo le decía a Dios que hiciera algo para evitar que yo llevara a cabo ese acto... la verdad imaginé que iba a entrar una luz resplandeciente, un ser supremo de vestiduras y barbas blancas a decirme "por favor hija mía, no lo hagas, te amo". Nada de eso sucedió, lo que pasaba era que una fuerza evitaba que yo hundiera el cuchillo, una fuerza evitó que yo agarrara una cantidad de pastillas y me las tragase. Sentí algo en mí que evitó que yo tomara esa decisión y no fue algo extraordinario, fue algo muy interno, muy íntimo, muy oculto, fue algo dentro de mí. Al dejar el cuchillo me fui a acostar a dormir, al otro día me levanté e hice lo de todos los días, pero algo en mi vida había cambiado.

Siempre examino mi vida y veo que en un principio estaba destinada a ser algo que nunca permití que fuera, si yo me hubiera dejado llevar por el destino, estas letras no existirían y no existiría la persona que hoy está escribiéndolas. Realmente sería otra. Unas veces me dejé llevar por esa corriente, pero cuando empecé a luchar por mi vida y digo vida como una identidad, empecé a tener problemas serios. La vida desde ese entonces se volvió una aventura con amigos y pocos enemigos pero muy poderosos, pero lo más aterrador fue darme cuenta que el principal obstáculo lo había estado colocando yo misma durante años y que yo era dual: el héroe y el villano. 

En fin, lograr una identidad no ha sido fácil, para nadie es fácil cuando uno quiere salirse de los parámetros no solo de la sociedad sino de una vida que parecía estar escrita muy cuidadosamente. Durante años vi que podía tergiversar el camino de mi vida hacía los senderos donde yo quería que ésta fuera, sin embargo, en un día como hoy siento que terminé un camino y no sé por dónde empezar uno nuevo, aunque realmente sé lo que quiero hacer, y ha sido difícil ya que yo he sido desde hace más de diez años la dueña, señora y constructora de mi propia vida. Ahora no sé qué hacer aunque sé lo que no quiero hacer.

Siendo optimista, como siempre, quiero pensar y convencerme de que esta es una nueva forma de lucha, de la cual, como en muchas cosas que han pasado últimamente en mi vida, hay lecciones que aprender, ya que yo creía que lo sabía todo acerca de mi vida. Desde hace cuatro años me he tropezado y hasta ahora lo estoy socializando, que uno no lo sabe todo acerca de uno mismo. Volviendo al optimismo objetivo, pues lo bueno es que la cosa no termina y que el saber que uno no lo sabe todo es un buen motivo para la existencia, una muy buena motivación para seguir peleando contra la corriente, para seguir levantando los muros y principalmente para que la vida no se vuelva un círculo y un escrito donde uno sabe qué va a pasar mañana, sino un universo de nuevas sorpresas por temporada.

Desde hace días me di cuenta que en la vida existen varios círculos y esos círculos son las situaciones que uno vive por una temporada de tiempo; esos círculos son la monotonía de ciertas situaciones. Me di cuenta que a veces es dura decisión salir de algunos círculos y empezar a caminar por una escalera de espiral para salir de allí...

lunes, 15 de junio de 2015

Caja de zapatos...

Desde que era niña, tenía un cajón donde guardaba todo aquello que reflejara algo de su personalidad. Sobre todo, le gustaba guardar lo que reflejara la parte dulce y tierna de su personalidad. Al pasar el tiempo, empezó a aprender de la vida, que esa parte tierna, dulce, y pura de su personalidad, en una palabra, la inocencia, le era arrebatada violentamente por personas y circunstancias que pasaban en la vida. A pesar de todo, en el cajón siguió guardando aquellas cosas que a su juicio, le representarían mejor. A veces, a la hora de hacer la 'limpieza', examinaba cuidadosamente qué cosas se habían convertido con el paso de los años en basura y así iba depurando su cajón, hasta que quedaron pocas cosas.

A medida que pasaba el tiempo, menos cosas fueron a dar al cajón. Se dio cuenta que cada vez que quería luchar por mantener algún espacio de su vida intacto, sin mancha alguna o completamente virgen, esto le era arrebatado de la forma más violenta. Entonces decidió no seguir luchando en una serie de batallas que la llevarían a la derrota. Nadie se conserva cien por ciento puro en esta vida, esa fue la lección que le dio la vida y con la que alzó los brazos en señal de derrota. Así, es posible, que el cajón dejara de acumular más cosas.

Fue pasando el tiempo y el cajón quedó en el olvido, ya eran otras luchas las que tenía que enfrentar y las enfrentó, algunas batallas las ganó y otras las perdió, sin embargo, de todas aprendió algo. Era fuerte y lo que menos le interesaba era el pasado, al que veía de alguna forma con desdén.

Por esas cosas que pasan en la vida, un día mientras arreglaba cosas se encontró con ese cajón y dos pequeñas bolsas que mostraban su pasado. Estuvo a punto de botarlas, sin mirarlas siquiera, pero algo dentro de sí no quería hacerlo. Miró por encima aquellas bolsas y recordó vagamente lo que guardaba ahí. Se dio cuenta que aquellas cosas eran el reflejo de una personalidad que una niña estaba tratando de forjar: una época de la vida donde la misma vida fue lo bastante cruel como para matar o fortalecer. Esas dos bolsas y su contenido eran el símbolo de una época de sufrimiento pero se dio cuenta que esa época fue el inicio para una vida mejor. Por eso decidió guardar las dos bolsas donde la gente habitualmente guarda lo simbólico de su pasado, en una caja de zapatos.