Para mí la vida tiene dos formas de vivirla: una de ellas es que algunas veces, uno es quien construye su destino y otras veces, la vida es como una gran ola que lo lleva a uno por donde uno debe andar.
Hace muchos años atrás, yo estaba en la cocina de la casa, con un cuchillo en la mano y me lo coloqué en la muñeca, quería terminar con todo. Nada en la vida tenía sentido... pero "algo" y yo sé que ese "algo" fue Dios no permitió que lo hiciera. Porque yo le decía a Dios que hiciera algo para evitar que yo llevara a cabo ese acto... la verdad imaginé que iba a entrar una luz resplandeciente, un ser supremo de vestiduras y barbas blancas a decirme "por favor hija mía, no lo hagas, te amo". Nada de eso sucedió, lo que pasaba era que una fuerza evitaba que yo hundiera el cuchillo, una fuerza evitó que yo agarrara una cantidad de pastillas y me las tragase. Sentí algo en mí que evitó que yo tomara esa decisión y no fue algo extraordinario, fue algo muy interno, muy íntimo, muy oculto, fue algo dentro de mí. Al dejar el cuchillo me fui a acostar a dormir, al otro día me levanté e hice lo de todos los días, pero algo en mi vida había cambiado.
Siempre examino mi vida y veo que en un principio estaba destinada a ser algo que nunca permití que fuera, si yo me hubiera dejado llevar por el destino, estas letras no existirían y no existiría la persona que hoy está escribiéndolas. Realmente sería otra. Unas veces me dejé llevar por esa corriente, pero cuando empecé a luchar por mi vida y digo vida como una identidad, empecé a tener problemas serios. La vida desde ese entonces se volvió una aventura con amigos y pocos enemigos pero muy poderosos, pero lo más aterrador fue darme cuenta que el principal obstáculo lo había estado colocando yo misma durante años y que yo era dual: el héroe y el villano.
En fin, lograr una identidad no ha sido fácil, para nadie es fácil cuando uno quiere salirse de los parámetros no solo de la sociedad sino de una vida que parecía estar escrita muy cuidadosamente. Durante años vi que podía tergiversar el camino de mi vida hacía los senderos donde yo quería que ésta fuera, sin embargo, en un día como hoy siento que terminé un camino y no sé por dónde empezar uno nuevo, aunque realmente sé lo que quiero hacer, y ha sido difícil ya que yo he sido desde hace más de diez años la dueña, señora y constructora de mi propia vida. Ahora no sé qué hacer aunque sé lo que no quiero hacer.
Siendo optimista, como siempre, quiero pensar y convencerme de que esta es una nueva forma de lucha, de la cual, como en muchas cosas que han pasado últimamente en mi vida, hay lecciones que aprender, ya que yo creía que lo sabía todo acerca de mi vida. Desde hace cuatro años me he tropezado y hasta ahora lo estoy socializando, que uno no lo sabe todo acerca de uno mismo. Volviendo al optimismo objetivo, pues lo bueno es que la cosa no termina y que el saber que uno no lo sabe todo es un buen motivo para la existencia, una muy buena motivación para seguir peleando contra la corriente, para seguir levantando los muros y principalmente para que la vida no se vuelva un círculo y un escrito donde uno sabe qué va a pasar mañana, sino un universo de nuevas sorpresas por temporada.
Desde hace días me di cuenta que en la vida existen varios círculos y esos círculos son las situaciones que uno vive por una temporada de tiempo; esos círculos son la monotonía de ciertas situaciones. Me di cuenta que a veces es dura decisión salir de algunos círculos y empezar a caminar por una escalera de espiral para salir de allí...