lunes, 15 de junio de 2015

Caja de zapatos...

Desde que era niña, tenía un cajón donde guardaba todo aquello que reflejara algo de su personalidad. Sobre todo, le gustaba guardar lo que reflejara la parte dulce y tierna de su personalidad. Al pasar el tiempo, empezó a aprender de la vida, que esa parte tierna, dulce, y pura de su personalidad, en una palabra, la inocencia, le era arrebatada violentamente por personas y circunstancias que pasaban en la vida. A pesar de todo, en el cajón siguió guardando aquellas cosas que a su juicio, le representarían mejor. A veces, a la hora de hacer la 'limpieza', examinaba cuidadosamente qué cosas se habían convertido con el paso de los años en basura y así iba depurando su cajón, hasta que quedaron pocas cosas.

A medida que pasaba el tiempo, menos cosas fueron a dar al cajón. Se dio cuenta que cada vez que quería luchar por mantener algún espacio de su vida intacto, sin mancha alguna o completamente virgen, esto le era arrebatado de la forma más violenta. Entonces decidió no seguir luchando en una serie de batallas que la llevarían a la derrota. Nadie se conserva cien por ciento puro en esta vida, esa fue la lección que le dio la vida y con la que alzó los brazos en señal de derrota. Así, es posible, que el cajón dejara de acumular más cosas.

Fue pasando el tiempo y el cajón quedó en el olvido, ya eran otras luchas las que tenía que enfrentar y las enfrentó, algunas batallas las ganó y otras las perdió, sin embargo, de todas aprendió algo. Era fuerte y lo que menos le interesaba era el pasado, al que veía de alguna forma con desdén.

Por esas cosas que pasan en la vida, un día mientras arreglaba cosas se encontró con ese cajón y dos pequeñas bolsas que mostraban su pasado. Estuvo a punto de botarlas, sin mirarlas siquiera, pero algo dentro de sí no quería hacerlo. Miró por encima aquellas bolsas y recordó vagamente lo que guardaba ahí. Se dio cuenta que aquellas cosas eran el reflejo de una personalidad que una niña estaba tratando de forjar: una época de la vida donde la misma vida fue lo bastante cruel como para matar o fortalecer. Esas dos bolsas y su contenido eran el símbolo de una época de sufrimiento pero se dio cuenta que esa época fue el inicio para una vida mejor. Por eso decidió guardar las dos bolsas donde la gente habitualmente guarda lo simbólico de su pasado, en una caja de zapatos.

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