viernes, 21 de noviembre de 2014

nadie debe pertenecer a nadie


Esta mañana salí de mi casa algo perceptiva con respecto a la música que se escucha en la calle y mientras esperaba el alimentador escuchaba una triste canción que decía algo así como "para qué vivir sin ti... bla" y entre las muchas cosas que decía, estaba la sentencia "si no puedes ser mía".

Luego escuché otra canción por casualidad que hablaba de una persona como propiedad de otra y pensaba en muchas cosas que creo que apuntan a una. Uno no debe permitirse el pertenece a otro, nunca, bajo ninguna circunstancia; por eso es que pasa como las mismas canciones expresan, que la vida propia empieza a carecer de sentido y de valor para uno mismo. 

Creo que el verdadero amor hacía otra persona está íntimamente ligado hacía el amor propio. Si uno puede amarse conociéndose con todos sus defectos y sus virtudes, uno puede amar a los demás, de tal manera que uno no va a permitirse el pertenecer a otro, ni otro va a pertenecer a uno. El amor es ante todo libertad.

Y ese es el amor que he experimentado en estos últimos años. El amor propio y el amor a otro, sin necesidad de devaluar mi vida, sino todo lo contrario, mi vida y mi condición como mujer se han visto fuertemente establecidas por el amor.

domingo, 16 de noviembre de 2014

... una de mis visiones acerca de la vida

La vida es frágil.

Como dice el intro de un popular programa de televisión, los seres humanos estamos expuestos a "mil y una maneras de morir", yo pienso que son más. La vida es frágil, estamos expuestos tan desnudamente a la muerte y realmente es cierto el pensamiento que dice que abrimos los ojos por la mañana, pero no sabemos si vamos a llegar por la noche a nuestra casa con vida.

La vida es ambivalente.

La vida es frágil pero a la vez es fuerte y a pesar de estar desnuda y al abandono de tantos factores internos y externos, se sostiene con fuerza sobre la Tierra, para pasar un día más. Más allá de esto, mi planteamiento es, la vida es fuerte porque está compuesta de tantas complejidades que si uno analizara minuciosamente estas complejidades no las entendería.

La vida es dual, por lo tanto, pienso que uno también tiene esos tiempos de dualidad y contradicción (la ambivalencia). En el día a día la vida es subestimada, sin embargo, hay días en los que uno se aferra más a la vida que ningún otro... y esos días es cuando uno siente cerca a lo contrario de la vida... la muerte. Y no tiene que ser que uno se encuentre en una situación amenazante para la propia vida... por ejemplo, dos veces he estado hospitalizada y en estos momentos he pensado vagamente acerca de que existe la remota posibilidad de morir, si lo pensé fue algo muy superficial y solo por ponerlo en el contexto de la reflexión. Me han impactado y me han puesto a pensar más los momentos en los que sé que alguien contemporáneo ha muerto.

Este texto lo estoy escribiendo pensando en una persona que apareció en mi vida hace más de diez años, como doce años atrás. Si pudiera retroceder el tiempo y elegir si conocer o no a esta persona, la verdad no lo habría hecho, sin embargo, pienso que el haberle conocido permitió que yo me transformara en la persona que soy ahora... y eso también resulta ser una ambivalencia para mí.

Hace más de diez años conocí a una persona que si lo pienso bien en este momento, nunca imaginé que fuera a ser tan importante en mi vida y que su paso por mi camino me fuera a marcar de manera tan extraordinaria. Hay cosas que uno no desea que le pasen en la vida, pero que aprendí diez años después, se hace necesario que pasen.

Cuando lo conocí creí estar "bien", me consideraba una persona equilibrada emocionalmente y aparentemente así lo era. En cuanto a lo emocional tenía claro que era muy tranquila, estable y que como a todo el mundo, habían cosas que me afectaban dentro del campo de lo normal. En esa época antes de conocerle, no pretendía que mi vida fuera una obra de Shakespeare, ni nada por el estilo. Solo quería tener un romance con alguien quien me parecía muy interesante por todo lo que hacía.

Contrario a lo que pensé, imaginé y esperé, las cosas se salieron de control, los días junto a él fueron un caos, llenos de miedos y temores, traumas, fatalidades y dramas rebuscados, inventados, explorados y sacados del fondo del corazón... los días eran una necesidad constante de sufrimiento, infelicidad, amargura, retrocesos, celos, peleas y cosas a las que ni en el pasado, ni en el presente me he visto envuelta jamás. Fue una época dura y complicada, fue una época en el que mi ser quedó "en calzones" y en el fondo más oscuro de la vida propia; mi vida empezó a carecer de sentido y mi alma se despojó de todo lo sensato, lo bueno y lo feliz, para darle cabida a todo lo triste, oscuro y lúgubre. No necesité un vicio para caer hasta el fondo, solo necesité la "voluntad" de hacerlo. Lo ambivalente en este tipo de situaciones es que por más que uno sabe que está viviendo un infierno de vida... uno por algún motivo sigue pegado a esta vida como una única forma, es como si fuera lo único que uno conociera y no existiera más que un camino de espinos sobre el que uno debe andar descalzo. ¿Los motivos para tal comportamiento? Creo que son muchos, pero el más importante es la falta de amor propio, lo sé, por experiencia propia.

Cuando digo que mi alma quedó en calzones, quedó despojada de todo cuanto tenía, es porque fue así. A lo que hago referencia con estas simpáticas expresiones de una seria reflexión, es que antes de él, yo creí que era estable, que había superado mis traumas, que tenía una mente tranquila, un corazón estable y que era yo quien llevaba el timón de mis emociones; pero después de esta vivencia me di cuenta que no era así. Mi armazón era el de una persona tranquila, estable, sana, liberada; sin embargo, lo que lo cubría no. Esa situación fue como una sacudida al propio árbol de mi vida para que cayeran aquellas hojas y ramas viejas y quedara el armazón desnudo a la espera de un nuevo renacer. Y así fue.

Uno de los eventos más difíciles de mi vida fue desprenderme de él y de la situación que trajo consigo, pero una fuerza más poderosa me jaló a que me separara, y esa fuerza poderosa fue Dios. Me desprendí, pero casi no lo logro. Fue como el chicle que se pega en el cabello y que es difícil de arrancar... lo logré. Al desprenderme y quedar sola vi una vida hecha añicos, pero también vi una vida que quería volver a reconstruir. Mi vida cambió y mis conceptos acerca de ella también cambiaron. Durante la situación pensé dos veces en el suicidio como solución, aclaro, solo lo pensé porque nunca tomé la determinación de hacerlo, no estuve ni cerca del cuchillo, ni de las pastillas, ni de nada similar. Después de esta situación para mí, la vida es sagrada y es algo que debo respetar hasta que Dios permita que esté en esta Tierra; le agarré tanto amor a la vida y sobre todo tanto amor a mi vida que la valoro, la disfruto y cada paso que doy aquí, lo doy en búsqueda de ser feliz.

Cuando terminó la situación, evidentemente culpé a este hombre de todo cuanto había pasado. Él nunca fue una santa paloma, nunca se portó bien conmigo, más bien, fue un manipulador, mentiroso, fue una persona que siempre sacó lo peor de mí, no fue bonito ni bueno conmigo; pero de un tiempo para acá comprendí que así como él me hizo daño, yo también le hice daño y que cada cual tiene su cuota de culpa. Dejé de odiarlo hace mucho, pero muchísimo tiempo; no pasé a amarlo tampoco. Un día estaba en una buseta y ésta hizo una parada cerca a su casa y empecé a dialogar conmigo misma en mi interior:

- ¿Te acuerdas cuando te bajabas aquí y subías corriendo a la casa de x?
- Sí lo recuerdo.
- Debería bajar y correr frenéticamente hacía la casa de él (me dije en tono sarcástico).
- jajajaja sí claro, debería hacerlo... es más lo voy a hacer ya (me contesté en tono sarcástico).

La buseta arrancó y siguió su destino y yo el mío y empecé a pensar y me decía a mí misma que es natural que uno no le desee cosas bonitas a quien le hizo daño (ni feas en mi caso), pero empecé a pensar en otros, no en x, sobre todo en otras y llegué a una conclusión interesante, que si x cambiaba no le iba a hacer el daño que me hizo a mí a otras personas. Y después empecé a pensar más allá, pensé "ojalá x conozca la felicidad que yo he conocido" y detrás de este pensamiento empecé a pensar en la paz y la tranquilidad de x y cómo eso también iba a cambiar la vida de otras personas. Desde ese día mis pensamientos hacía x se volvieron pensamientos de que ojalá fuera feliz... sobre todo para que no le hiciera daño a otros y que sería muy "bacano" que él haya cambiado. Y x pasó así por mi vida.

Hace unos pocos días por un no se qué de la vida, me dio curiosidad por saber de x a través de las redes sociales; no hay mucho de x, no hay facebook, encontré una posible cuenta en twitter que lleva prácticamente un año en desuso y se me hizo extraño, ya que x siempre fue un aficionado a todas las cosas que ofrece Internet y yo sabía unos años antes que tenía cuenta en facebook, pero ahora no, x estaba desaparecido de la 'autopista de la información'. Un pensamiento rápido se me vino a la cabeza y dijo "no, no puede ser, debe ser otra cosa; quizá no le gusten las redes sociales"; pero seguí buscando.

Al día siguiente, hace como tres o cuatro días, estuve buscando mucho más y vi un comentario de su mamá donde decía algo de una partida y quedé impactada, realmente eso me chocó bastante; a pesar de que debo estar muy concentrada en terminar mi tesis, esa tarde mi corazón no tuvo paz, estaba realmente impactada. Volví a releer el comentario y pensé en la posibilidad de que x ya no haga parte de este mundo... realmente fue un golpe duro para mi, porque si bien x no fue la persona más grata en mi vida, x fue parte importante en mi vida. Recuerdo que ese día caminaba como zombie por la universidad y durante el camino pensaba en x, principalmente pensé en su mamá y luego pensé en todos aquellos que hacen y que han hecho parte de mi vida. Gracias a Dios el impacto por la posible muerte de x solo me duró ese día, durante estos días he estado pensando en eso, pero ya con otra mirada. Le pido a Dios que Él haya tenido misericordia de su vida si es que está muerto, porque esa muerte es una conjetura que apunta a ser una dura y triste realidad. Si x sigue en este mundo, ojalá si no la ha conocido, conozca la felicidad de su vida.

Por último quisiera decir que me gustaría darle un fuerte abrazo fraternal y de consuelo a su mamá si es verdad que x partió de este mundo; porque realmente x era lo único que ella tenía y eso me conmueve muchísimo en el corazón. Sin embargo, hoy, sea lo que sea que haya pasado con x mi vida como hasta ahora seguirá hacía adelante; con las fuertes bases que se formaron después que conocí a x y que viví lo que tuve que vivir con él, deseando que haya ocurrido o que ocurra lo mejor para x y para quienes hagan parte de su vida... sin más ni más, con esta reflexión me despido en la noche de hoy; deseando que todo aquel que la lea, vea que la vida debe ser nuestro propio espacio feliz (por el bienestar propio), sin dejar de pensar en el bienestar de otros que lo necesitan tanto (es decir, la compasión). A nivel individual la vida debe ser feliz, aunque hayan momentos difíciles y tristes.

jueves, 6 de noviembre de 2014

... hace un año

Hace un año en mi vida ocurrió un evento del cual aún hago remembranza. Hace un año a estas alturas ese evento terminó de transformar una parte de mi vida que estaba en proceso durante mucho tiempo atrás.

Hace un año me prometí que siempre recordaría el evento tal y como fue, un evento que fue impulsado por una forma de amar poco común y casi siempre menospreciada a la vista de otros, incluso a la vista de uno mismo. Sin embargo, la vida parece ser que se trata de ir rompiendo paradigmas viejos para formar nuevos.

Hoy sí recordé que había acontecido un evento hace un año, un evento importante en mi vida, pero pensé como "¡Bah, sí, fue hace un año!" y ya, quería dejar el asunto así. Más tarde, empecé a escuchar música y en la emisora estaban poniendo una sonata para piano y violín y recordé uno de los gestos más bonitos y me di cuenta que aunque quiero guardarme del dolor evidente que trae la separación, siempre querré recordar lo que pasó hace un año como uno de los eventos más significativos y hermosos de mi vida.